Organismo asesor y ejecutivo de la
Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica.
República Argentina
Novedades
Área Adultos
Catequesis con adultos en el ENEC 2017

Viernes 14 de julio, 16.15 hs.
Taller 12: EL ADULTO SUJETO DE LA CATEQUESIS I:
Estilo Catecumenal de los Catequistas (JNC: Adultos)
Marta Elisa Cesarretti de Biglieri

Sábado 15 de Julio, 15.00 hs.
Charla 09: EL ANUNCIO DEL KERYGMA EN EL MUNDO DEL ADULTO. (ISCA).
Dr. Xavier Morlans I. Molina

Sábado 15 de julio, 17.00 hs.
Taller 08: EL ADULTO, SUJETO DE LA CATEQUESIS III:
Catequesis Mistagógica
Jorge Fabián Trucco.

Inscripciones: CLIC AQUI

JNC
ENEC "Felices los que creen"
Regiones
La mesa para todos los hijos!!!
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En el ENADIR 2016 las distintas áreas compartieron sus búsquedas, desafíos y propuestas con las Juntas y Regiones del país.

La catequesis Especial compartió, su historia, su vida, sus sueños, sus búsquedas en fidelidad a la invitación de Jesús "Vayan y hagan que todos sean mis discípulos" MT. 28,19

El Papa Francisco en espontáneo y rico dialogo con las personas con discapacidad, nos ofrece desafíos y pistas para la reflexión que queremos compartir y convidar a  todos:

 “El Papa Francisco recibió en audiencia a los participantes en el Congreso"¡...Y SIEMPRE COMERÁS EN MI MESA!", promovido por el sector de catequesis de las personas con discapacidad de la Oficina Catequística Nacional Italiana en el aula Pablo VI, el sábado 11 de junio/2016 por la mañana.

Decidió no pronunciar el discurso preparado que entregó al final del acto y quiso responder improvisando, a dos preguntas formuladas por dos niñas con discapacidad: "el apretón de manos es comunión, pero muchos piensan que es más conveniente hacer caso omiso de la diversidad". Para los sacerdotes que no escuchan, propone  "una pastoral de los oídos". A continuación el texto completo del discurso improvisado contestando las preguntas y debajo el que no pronunció:

La primera pregunta era muy, muy rica. Muy rica. Y hablaba de la diversidad. Todos somos diferentes. No hay uno que sea igual a otro. Y hay algunas diferencias grandes, otras más pequeñas, pero todos somos diferentes. Y ella, la chica que hizo la pregunta, antes, dijo: "Muchas veces tenemos miedo de la diversidad". Hay miedo. ¿Por qué? Porque ir al encuentro de una persona que tiene una diversidad, no digamos fuerte pero sí grande, es un desafío. Y todo reto nos da miedo. Es más cómodo no moverse, es más cómodo ignorar la diversidad y decir "somos todos iguales, y si alguien no es igual, hagámoslo a un lado, no vamos a su encuentro". Es el miedo que nos da todo desafío: todos los retos nos asustan, nos causan miedo. Nos vuelven un poco miedosos. ¡Y no! Las diferencias son justamente riqueza, porque yo tengo una cosa, tú tienes otra y con estas dos hacemos una cosa más hermosa y más grande. Y así podemos seguir adelante.

Y así pensamos en un mundo donde todos sean iguales. Sería un mundo aburrido. Un mundo aburrido.

Las diferencias nos ayudan, nos desafían y nos enriquecen…es justamente el camino para mejorar

Es cierto que hay diversidades que son dolorosas, todos lo sabemos, las que tienen su raíz en una enfermedad... pero también esas diferencias nos ayudan, nos desafían y nos enriquecen. Por eso, jamás debemos tener miedo de la diversidad, porque es justamente el camino para mejorar. Para ser más bellos y más ricos. Y ¿cómo se hace esto? Poner en común lo que tenemos. Ponerlo en común. Hay un hermoso gesto que los seres humanos tenemos, un gesto que hacemos casi de manera inconsciente, pero que es un gesto muy profundo: estrecharse la mano. Cuando estrecho tu mano, pongo lo que tengo en común contigo. Si se trata de un apretón de manos sincero, yo te voy a dar la mía y tú me das la tuya. Y esto es algo que nos hace bien a todos.

Las diversidades... Un reto

Seguir adelante con las diversidades. Porque las diversidades son un reto, pero nos hacen crecer. Nos hacen crecer. Y pensar que cada vez que estrecho la mano a otro, doy algo mío y recibo algo suyo. Y esto también nos hace crecer. Esto es lo que me viene responder a la primera pregunta, gracias.

Se me olvidó algo en la primera pregunta, pero respondo ahora con esta respuesta que dio Serena. Pero Serena me pone en dificultades. Porque si digo lo que pienso... Y hablé poco, tres o cuatro líneas. Pero lo he dicho fuerte. Serena habló de una de las cosas más feas, lo más feo que hay entre nosotros: la discriminación. Es una cosa feísima. "No eres como yo, tú vete más allá y yo me quedo aquí". Pero yo quisiera hacer la catequesis, pero en esta parroquia no. Esta parroquia es para los que son iguales, donde no hay diferencias... ¿es bueno o no? ¿Qué debe hacer el párroco? ¡Convertirse! Es cierto que si quieres hacer la Comunión, debes tener una preparación, pero si no sabes este idioma - tal vez eres sordo -debe tener la oportunidad, en esta parroquia, de prepararte con el lenguaje de los sordos. Eso es importante.

Todos tenemos oportunidad de recibir los sacramentos

Si eres diferente, también tú tienes la oportunidad de ser lo mejor posible. ¡Y eso es verdad! La diversidad no dice que los que tienen los cinco sentidos funcionando bien son diferentes del sordomudo: esto no es cierto. Todos tenemos la misma oportunidad de crecer, de ponernos en marcha, de amar al Señor, de comprender la doctrina cristiana. Todos tenemos la misma oportunidad de recibir los sacramentos, ¿entendido?

Cuando, hace muchos años, hace cien años o más, el Papa Pío X dijo que se debía dar la comunión a los niños,  muchos se escandalizaron. "Pero el niño no entiende, es diferente. No entiende plenamente". Dad la comunión a los niños, dijo el Papa, e hizo de una diferencia una igualdad. Porque él sabía que el niño entiende de otra manera, y cuando hay diferencias entre nosotros, se entiende  de otra manera. También en las escuelas, en los barrios, cada uno tiene su propia riqueza. Es diferente, es como si hablara otro idioma, pero es diferente. Es diferente porque se expresa de una manera diferente, y esto es una riqueza.

Por eso, lo que dijo Serena sucede tantas veces, es una de las cosas más feas en nuestras ciudades, en nuestras vidas: la discriminación. Con palabras ofensivas, incluso. Y no se puede ser discriminados.

Cada uno de nosotros tiene una manera de conocer las cosas, que es diferente. Uno conoce en cierto modo, uno en otra. Pero todo el mundo puede conocer a Dios. [Una niña se levanta de la audiencia y comienza a subir las escaleras hasta el Papa, que deja de hablar] Ven, ven, ven... Esta es valiente, no tiene miedo, se arriesga. Y nos da una lección. Ella nunca será discriminada, se sabe defender sola.

En la parroquia, en la misa, los sacramentos, todos son iguales, porque tienen el mismo Señor Jesús y la misma mamá, María. ¿Cómo acoger a todos?

[Una segunda niña llega donde el Papa, lo besa y se sienta a sus pies junto a la primera]. ¿Cómo acoger a todos? Pero, si tú - no digo a ti, que sé que acoges a todos, sino que lo digo a todos - piensa en un  sacerdote que no acoge a todos. ¿Qué consejo debería darle el Papa? ¡Cierre la puerta de la iglesia, por favor: o todos o nadie!

Pero pensemos en un sacerdote que se defiende: "No padre, no es así, no puedo aceptar a todos porque no son capaces de entender". ¡Eres tú el que no es capaz de entender! Lo que debe hacer el sacerdote, ayudado por laicos, catequistas y por tanta gente, es ayudar a todos a entender. Comprender la fe, el amor, cómo ser amigos, las diferencias, como se complementan las cosas, cómo uno puede dar una cosa y otro, otra. Esto es ayudar a entender. He utilizado dos palabras hermosas: acoger y escuchar. Acoger, es decir, recibir a todos. Recibir a todos, ¡todos! Y escuchar a todos.

Os digo una cosa. Hoy creo que en el trabajo pastoral de la Iglesia se hacen tantas cosas bellas, tantas cosas buenas. Pero hay una cosa que tiene que hacerse más, incluso los sacerdotes y los laicos, pero sobretodo los sacerdotes: el apostolado de la oreja, escuchar. "Pero padre, es aburrido escuchar, son siempre las mismas historias". Pero no son las mismas personas, y el Señor se encuentra en el corazón de todas las personas. Y debes tener la paciencia de escuchar, acoger y escuchar..

Creo que con esto he respondido a las preguntas. Yo había preparado un discurso, el prefecto va a entregarlo para que sea conocido por todos . Leer un discurso es un poco aburrido. Hay un momento, estad atentos: cuando alguien empieza a leer un discurso, un poco... Con un poco de ingenio, empiezas a mirar el reloj, como diciendo “¿cuándo acabará de hablar este?". El discurso es para leer, o leedlo vosotros. Muchísimas gracias por esta visita, por esta belleza de las diversidades que hacen comunidad. Uno a partir del otro, el otro a partir de uno. Muchas gracias y rezad por mí.”                                                                              

                                                                                                                           Francisco, 11 de junio 2016-

Para que sigamos reflexionando  con las palabras del Papa

  • …En la Parroquia, en la Misa, los Sacramentos, todos son iguales, porque tienen el mismo Señor Jesús y la misma mamá, María ¿Cómo acoger a todos?  
  • …"Muchas veces tenemos miedo de la diversidad". Hay miedo. ¿Por qué?
  • las diferencias nos ayudan, nos desafían y nos enriquecen…es justamente el camino para mejorar
  • …Las diversidades son un reto,  nos hacen crecer.
  • …Todos tenemos la misma oportunidad de crecer, de ponernos en marcha, de amar al Señor, de comprender la doctrina cristiana. Todos tenemos la misma oportunidad de recibir los sacramentos.
  • …Acoger y escuchar. Acoger, es decir, recibir a todos. Recibir a todos, ¡todos! Y escuchar a todos
  • …Comprender la fe, el amor, cómo ser amigos, las diferencias, como se complementan las cosas, cómo uno puede dar una cosa y otro, otra.
  • …y el Señor se encuentra en el corazón de todas las personas...

…la belleza de las diversidades  hacen Comunidad

Área Familiar
Catequesis en Familia a la luz de “Amoris laetitia”
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La importancia y los frutos de la catequesis familiar, durante este corto tiempo de su implementación (40 años) son tan notable que no sería necesario fundamentarla, pero creemos necesario dar una pincelada a los últimos documentos de nuestra Madre Iglesia para asumir este modelo con responsabilidad y reconocer la necesidad de incluir a las familias con sus distintas realidades a la catequesis, por eso en la presentación podrán observar esos pequeños pasaje.

Estamos comprometidos en llevar adelante los deseos del III Congreso Catequístico Nacional: : “La necesidad de retomar, fortalecer y actualizar la Catequesis Familiar”, proponer una comunidad de catequistas  que sale al encuentro y  propone una inclusión cordial a aquellos que, por distintas situaciones familiares, se sienten excluidos de la vida y la misión de la Iglesia.

En la exhortación postsinodal Amoris Laetitia, la Alegría del Amor en la familia, el Papa Francisco, hace mención a la importancia de la catequesis familiar y nos brinda una cantidad de elementos sobre la situación y necesidad de la familia hoy, son una herramienta válida para nuestra catequesis en familia.

 Proponemos trabajar juntos sobre estos temas, transformándonos en catequistas que se involucran con la familia, que el Kerygma sea anunciado con nuestra vida; utilizando siempre la pedagogía de Jesús podemos especializarnos más en la escucha, en acompañar, caminar juntos, integrar y celebrar, para que la Alegría de anunciar el Evangelio sea contagiosa y motive a todas las familias de nuestras comunidades.

Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros y juntos asumir este hermoso desafío.

areafamiliar@catequesiscea.gmail.com

Presentación: http://prezi.com/bsmo_jw3xhzo/?utm_campaign=share&utm_medium=copy

JNC
Salmos: oraciones que descifran el alma.
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Un esquema jurídico completo

Estamos ante el ejemplo típico de un Salmo penitencial (Sal 51), es decir, frente a la oración de un hombre que, reconociendo su propio pecado, se abre al perdón de Dios. Pero que no puede ser leído sino junto al Sal 50 (Alonso Schökel). Su relación temática es inseparable: en el Sal 51 que es penitencial se da la confesión del pecado y la petición de perdón, pero esto es en respuesta a lo que sucede en el Sal 50, en el que tenemos la intervención de Dios que confronta a su pueblo, lo convoca y lo pone delante a su propio pecado. Ambos Salmos leídos juntos, grafican el esquema completo de lo que era el procedimiento habitual en los casos de pecado, es decir:

  • la convocatoria del Acusado por parte de quien ha sufrido el daño (Acusador) para ponerlo delante de su propia responsabilidad
  • la reacción del Acusado: reconoce (o no) la razón del Acusador
  • la confesión de la culpa
  • el pedido de perdón al Acusador

Este esquema jurídico de convocatoria, acusación, confesión de la culpa y petición de perdón, muy presente en el A.T., se denomina rîb. Estos dos Salmos (50-51) juntos nos muestran el rîb completo, fenómeno que no ocurre en los libros proféticos: suele faltar la respuesta a la acusación (lo típico del rîb profético es que el profeta, en nombre de Dios, acusa al pueblo y le muestra su pecado para que pueda convertirse).

(Adjuntamos el documento de Word completo para bajar) 

JNC
Primerear el perdón
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Ofrecemos un archivo powerpoint con el material.

JNC
Perdonar y Misericordiar. Claves para crecer en la fe.
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La capacidad de Perdonar está relacionada etimológicamente con la palabra hebrea arcaica rechem que significa útero. Quizás porque los antiguos hebreos querían significar así la posibilidad de una nueva vida. Esta idea se presenta iluminadora, ya que la asociación entre el Perdón y una nueva vida: significan los sentimientos y emociones de quien ha experimentado el perdón. Porque quien ha sido perdonado siente como si hubiese renacido otra vez.
El perdón, muchas veces encerrado en el ámbito religioso, es un concepto que en los últimos veinte años ha ido adquiriendo una gradual y progresiva importancia en diferentes campos como la psicología, política, derecho, sociología y filosofía. Tanto a nivel social, político, como analítico, va incrementándose poco a poco la bibliografía sobre ello. Su interés radica en que es un proceso que nos posibilita mirar hacia el futuro porque supone el control sobre el daño sufrido por las ofensas y sus consecuencias.

¿Qué ocurre cuando una persona sufre una agresión?
Le cambia sus relaciones con los demás y con el mundo. Siente que ésta ya no es su “casa”, que no puede esperar nada bueno del otro, y que al contrario será del otro de quien debe protegerse. Se inicia una dinámica de desconfianza, soledad y repliegue psíquico.

¿Por qué es necesario el Perdón? ¿Por qué adquiere actualmente tanta importancia?
El Perdón nos libera de la dictadura del pasado y de la inmovilización que produce el rencor y la presencia del odio, porque supone el control sobre el daño sufrido y sus consecuencias.
Socialmente y religiosamente en determinadas ocasiones, se impone como una obligación. Se dice es preciso, necesario, bueno, saludable, cristiano…que perdones, como una suerte de mandato ético al que estamos obligados, esto muchas veces ha genera una cierta renuencia.

¿Qué es Perdonar?
Es renunciar a la ley retaliativa (como castigo o como venganza) sobre el victimario. Lex Retaluis (ojo x ojo, diente x diente)
Fundamentalmente el Perdón consiste en la renuncia a un derecho sobre el victimario. Es una virtud moral que pertenece a la víctima. Libera moralmente, pero no judicialmente.
El Perdón tiene una naturaleza dual:

  •  Interpersonal: Exige la presencia de una relación entre víctima y victimario.
  •  Intrapsíquica: Modificación del recuerdo del trauma vivido. Cambiamos nuestro pasado al variar nuestra forma de explicarlo o relatarlo (Arendt).

Pudiéramos decir que para que sea posible perdonar bastarían tres condiciones:

  •  Reconocimiento del daño causado
  •  Propósito de la enmienda, de no volver a cometer acto de violencia sobre nadie.
  •  Manifestar algún tipo de disposición a ofrecer reparación, restitución, compensación a su víctima.

Existen muchas técnicas para Perdonar, pero todas ellas requieren de una actitud sumamente importante para alcanzar el perdón: la humildad.

Es aquí en la profunda convicción de reconocer humildemente que todos somos hijos de un mismo Padre, está la clave para no caer en el círculo de violencia que genera una herida no sanada. El resentimiento, el “volver a sentir” la rabia, el rencor y la necesidad de venganza me construye como un falso “depositario de bondad”, frente a aquel que nos ha hecho daño. Y en la búsqueda de corroborar “la maldad ajena”, se vivencian nuevos malos tratos y agresiones, repitiendo y resintiendo las emociones y sentimiento que originaron las ofensas primigenias.

¿Cómo se corta la espiral de violencia social que transforma víctimas en victimarios?
Al estilo de Jesús, que adelanta el ofrecimiento del Perdón como poder transformador. El Señor nos “primerea” en el arte de perdonar. Su misericordia nos hace ver que Él nos
ofrece el perdón antes de que nosotros hagamos la experiencia del arrepentimiento y culpa.
Proponemos una fórmula que nos puede ayudar a dar pasos concretos en la capacidad de PRIMEREAR EL PERDON (pP):
-3r + 3S + 3R = pP

Disminuir la rabia, el rencor y la retaliación (3r), recuperando la Sociabilidad, la Seguridad en sí mismo y el Sentido de la vida (3S), buscando la Responsabilidad de los victimarios en las ofensas, logrando la Reparación de los daños materiales, físicos, morales, psicológicos, éticos que generan las ofensas y Reintegrando a víctima y victimarios para el cuerpo social (3R)

JNC
Laicos, servidores de la comunión y  de la cultura del encuentro.
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La llamada de Jesús  a cada uno, por el nombre,  y su mirada de  amor buscan siempre en nosotros una respuesta consciente y libre desde lo  más íntimo del corazón.  Es un “sí” que cambia nuestra vida y nos compromete radicalmente. Nos llama, nos invita a seguirlo, nos hace sus amigos y hermanos y nos propone una misión.  

Esta invitación de Jesús, una vez escuchada, merece de cada uno una respuesta, que como nosotros, será única e irrepetible, será nuestra respuesta, será ¡nuestra misión! El encuentro con Él es a su vez, un encuentro con nuestros hermanos, en medio de nuestro pueblo.

Hemos escuchado que los laicos son los bautizados que “no son ni curas ni monjas…”.,  puede ser una definición “práctica” aunque poco académica y además,  no me parece bueno definirlo  por la negativa, como si ser laico, no tuviera propia identidad.  También escuchamos decir  que son “aquellos que llegan donde los sacerdotes o los religiosos no pueden llegar…”  o que son los bautizados que están en el mundo…. y me pregunto…. ¿dónde están los demás? … También se suele decir que los laicos son los seglares,  los que viven “en el siglo”… en este tiempo,  inmersos en la historia…. Como si hubiera otro tiempo o lugar donde vivir unos u otros… Creo que tenemos que ensayar una mejor carta de presentación.

El laico (cada uno de nosotros) es un discípulo misionero, que asume su identidad cristiana sellada por el bautismo y con la unción del Espíritu Santo se consagra al seguimiento de Jesús y a la misión de evangelizar  , impregnando con la Buena Noticia todas la realidades temporales en la familia, en el trabajo, en el estudio, en las relaciones inter personales, en el diálogo con todos, en la vida social, en la política, en la ciencia, en la economía, en el arte, en el deporte, en cada lugar y en cada actividad humana.  Aun con sus fragilidades y pecados, no se encierra en espacios intimistas, sino que sale al encuentro y busca “a tiempo y a destiempo” los caminos  “a veces en línea recta y a veces en zig-zag”  para ponerse en común, vivir y proponer la fecundidad transformadora y constructora del Evangelio y su riqueza de humanidad nueva,  con todos y para todos.

Parte mayoritaria del pueblo de Dios, está llamado a ser “corazón de la Iglesia en el mundo y mundo en el corazón de la Iglesia”, o como hiciera oír en tiempos del Concilio Vaticano II (en la Asamblea ecuménica ante los Padres Conciliares), el auditor argentino laico Juan Vázquez, “ Somos Iglesia, somos mundo!”

Pero este ser Iglesia tiene, en  las coordenadas de hoy,  características propias para responder a los signos de los tiempos, donde somos llamados a ser testigos en un mundo que la Iglesia quiere mirar con profunda comprensión y con sincero propósito de servirlo. Nos insiste el papa Francisco, en ser una “Iglesia en salida” (no autorreferencial)  y la define como el Santo Pueblo fiel de Dios que todos formamos, como  Madre de corazón abierto, como hospital de campaña, que quiere ser abierta, cercana, acogedora, itinerante, callejera, peregrina, a veces accidentada pero no enferma. Una comunidad de discípulos misioneros que para ser tal, necesita “pastores con olor a oveja” y laicos maduros, corresponsables,  con corazón misericordioso, dispuestos a servir y a vivir su vocación, para primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Estamos todos invitados, no alcanza sólo con el Papa Francisco.

Sí, corresponsables!. El magisterio de la Iglesia, incluyendo la doctrina conciliar, ha ido evolucionando en los términos en referencia a los laicos pasando del concepto de “cooperación”, “colaboración”, “participación” al termino de “corresponsabilidad”. Significando como quien “corre la misma suerte”, con una responsabilidad de primer orden,  con los deberes y derechos que esto implica, con los riesgos y las posibilidades, en la Iglesia, misterio de comunión misionera  y también en la sociedad.

Nada de lo que le pase al hombre y a la mujer de nuestro tiempo nos es ajeno, compartimos sus esperanzas y sus angustias. Nada de lo que le pase a la humanidad nos es indiferente.  Y allí, en la realidad social concreta, en el pueblo del que somos parte,  hacemos la experiencia del encuentro con Jesús, nuestro Amigo, maduramos nuestra vocación y asumimos nuestra misión buscando promover y servir a todos, especialmente a los más excluidos y olvidados.

Así, como nos enseña el Papa Francisco,  “la misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. “(EG 273)

Esta es la expresión de nuestra corresponsabilidad social, ya que una auténtica fe- que nunca es cómoda  e individualista – siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo (EG 183). El pensamiento social de la Iglesia es, en nuestro itinerario formativo, un contenido privilegiado, indispensable, inspirador que tenemos que asumir y ofrecer. Inspiración para todos los hombres y mujeres de buena voluntad para iluminar nuestras decisiones, nuestras actitudes, nuestras conductas, nuestras obras. Caminar hacia la santidad, como laicos, significa también “darnos al servicio del bien común.”

Y en este darse,  una actitud constante y primordial, “vertebradora”, será favorecer la cultura del encuentro, que  implica  transitar un terreno común de diálogo y amistad social, sin escondernos, sin complejos, sin temor, sin mimetizarnos, sino poniendo en juego nuestros talentos y posibilidades para el bien de todos.  Necesitamos recrear espacios de diálogo serio, conducente, no formal o distractivo, para destruir prejuicios y construir puentes en una búsqueda entre todos de un proyecto compartido.

Podemos ser capaces de gestar una amistad social distinta a la de las redes sociales, basada en la fraternidad, en la libertad, en la igualdad. La fraternidad que nos hace sabernos y sentirnos como hermanos, hijos de un mismo Padre. La libertad que nos permite optar por el bien, por la justicia, por la solidaridad, por la paz, por el amor. La igualdad que nos hace a todos merecedores de una misma dignidad.

La amistad social no es una propuesta inalcanzable, inconsistente o ingenua. No es para “quedar bien”, para ser “políticamente correcto” sino para despojarnos de los intereses sectoriales y proponernos buscar juntos el bien común, encontrar las coincidencias y superar los desencuentros,  para allanar los privilegios y promover a los pobres y marginados. Tiene que ver con la gratuidad, la donación, la disponibilidad interior a lo que necesita el otro. Cada uno trae lo suyo, lo que Dios le ha dado, para enriquecer a los demás, para enriquecer a la comunidad.

Si la dimensión social de nuestra fe, no está debidamente asumida, siempre se corre el riesgo de desfigurar el sentido  auténtico e integral que tiene la misión evangelizadora (cfr. EG cap. IV).  En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

Emilio Inzaurraga
Presidente Comisión Nacional de Justicia y Paz

JNC
ENEC Patagonia 2017
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La Patagonia se vistió de fiesta en Bariloche para celebrar la misericordia de Dios en este Encuentro de Evangelización y Catequesis 2017 convocado por la Junta Nacional de Catequesis (JNC), en combinación con el Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA) y el Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica (DeNAPBi), pertenecientes a la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica de la CEA. Se realizó durante los días 24, 25 y 26 de marzo  en el Colegio Don Bosco, bajo el lema “¡Felices los misericordiosos!”, inspirado en la Bula Papal Misericordiae Vultus.

Área Niños
La celebración de la Navidad
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Cuando se acerca la Navidad, empieza a crearse alrededor nuestro un ambiente distinto, un ambiente de espera; las calles cambian de aspecto; en muchas casas hay algo diferente.
Cuando vamos a la Parroquia, al templo, también notamos cosas distintas, ya no vemos el color verde de las vestiduras sino que son de color morado. El morado es un color de espera. De hecho nosotros esperamos que Cristo Salvador venga cada vez más profundamente a nuestros corazones, que nos haga cada vez más parecidos a Él

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