La Junta Nacional de Catequesis es un organismo asesor y ejecutivo de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica para impulsar, promover y coordinar la catequesis en todo el país.
Misión
La Junta Nacional de Catequesis tiene como misión animar, acompañar, formar y fortalecer la acción catequística de la Iglesia, promoviendo discípulos misioneros que anuncien con alegría el Evangelio de Jesucristo, en comunión con los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos, al servicio de todas las comunidades.
Guiados por el mandato del Señor: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones» (Mt 28,19-20), buscamos que cada catequista sea un testigo creíble de la fe, que transmite no solo conocimientos, sino el encuentro vivo con Cristo.
Como enseñó San Juan Pablo II: «El verdadero catequista es un testigo antes que un maestro.» La catequesis es una vocación al servicio del Reino, que ayuda a cada persona a descubrir el amor de Dios y responder con generosidad a su llamado.
Visión
Ser una Iglesia sinodal, misionera y en permanente salida, donde la catequesis sea el corazón de la evangelización, formando comunidades vivas que anuncien a Jesucristo con fidelidad, creatividad y esperanza.
Inspirados por las palabras de Papa Benedicto XVI: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con una Persona: Jesucristo.», anhelamos que cada proceso catequístico conduzca a ese encuentro transformador.
Siguiendo la invitación de Papa Francisco a ser una «Iglesia en salida», queremos una catequesis cercana, misericordiosa, alegre y comprometida con la realidad de las personas, para que la Palabra de Dios llegue a todos los corazones.
Con espíritu de renovación, acogemos también el llamado de Papa León XIV a vivir una evangelización que una verdad y caridad, fortaleciendo comunidades que sean signo de esperanza y de unidad en el mundo.
Valores
- Cristocentrismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Cristo es el centro de toda catequesis.
- Fidelidad a la Palabra de Dios: «Tu palabra es lámpara para mis pasos» (Sal 119,105).
- Comunión eclesial: «Que todos sean uno» (Jn 17,21), caminando unidos con toda la Iglesia.
- Espíritu misionero: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16).
- Servicio y humildad: «El que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos» (Mc 9,35).
- Alegría del Evangelio: «Estén siempre alegres en el Señor» (Flp 4,4), anunciando con entusiasmo la Buena Noticia.
- Formación permanente: Crecer continuamente en la fe, en el conocimiento de la Sagrada Escritura y en la vida espiritual.
- Sinodalidad: Caminar, discernir y evangelizar juntos, escuchándonos mutuamente y dejándonos guiar por el Espíritu Santo.
- Esperanza: «Estén siempre dispuestos a dar razón de la esperanza que hay en ustedes» (1 Pe 3,15).
Como recordó Papa Francisco al instituir el ministerio del catequista: «El catequista está llamado a expresar su competencia en el servicio pastoral de la transmisión de la fe.» Y, como afirmaba San Juan Pablo II, la catequesis es una de las tareas más importantes de la misión evangelizadora de la Iglesia, porque conduce a las personas a conocer, amar y seguir a Jesucristo.